El día que San Juan de la Maguana dejó de mirar al cielo
En San Juan de la Maguana hay una mañana que ya no suena igual. Antes, el eco de la lluvia podía frenar un juego, una clase de educación física o una simple práctica entre muchachos que se quedaban mirando el cielo. Ahora, en varias escuelas de esta provincia, el deporte escolar empieza a tener techo, piso y una rutina menos caprichosa.
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!En Fe y Alegría, el nuevo polideportivo llegó como llegan las cosas que de verdad faltaban. No cayó del cielo ni apareció por accidente. Fue una respuesta a una solicitud hecha por el propio centro en noviembre de 2024, cuando la escuela pidió formalmente la cancha techada para sus estudiantes.
La imagen de la obra dice más de lo que parece a primera vista. Tiene una estructura de acero galvanizado, columnas firmes sobre hormigón, una altura libre de siete metros y una cubierta de aluzinc pensada para aguantar el viento sin perder el pulso. No es un adorno para la foto. Es un espacio hecho para que el juego no tenga que detenerse.

Adentro, la cancha también habla en voz baja pero clara. La superficie acrílica antideslizante permite baloncesto y voleibol, mientras los tableros profesionales y los postes removibles le dan una dignidad que en muchas escuelas todavía se ve como lujo.
Aquí la diferencia no está solo en el tamaño, sino en la manera en que el cuerpo se mueve sin miedo a una mala caída o a un piso maltratado.
De noche, el lugar no se apaga. La iluminación LED industrial alumbra como si quisiera decir que el aprendizaje y el deporte no tienen hora fija. Y cuando la lluvia vuelva a caer sobre San Juan, el sistema de drenaje con canaletas y bajantes hará el trabajo silencioso que casi nunca se aplaude, pero que termina sosteniendo toda la actividad escolar.
Cuidado del techado de San Juan de la Maguana
Ahora falta mantenerlo. No por caprichos del gobierno de turno sino porque ellos entienden que el techado cambia vidas, códigos y hasta desafía al clima. Ahora se ríen de la lluvia y para continuar así deben cuidarlo.
En una escuela con más de mil quinientos (1,500) alumnos en tanda extendida, el techado no es una instalación más. Es una extensión de la jornada escolar, un espacio donde podrán moverse el baloncesto, el voleibol, el bádminton y el deporte adaptado, sin depender de un terreno prestado ni de una improvisación de última hora.
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San Juan ya venía sumando espacios. El Centro Olímpico de la provincia recibió remozamientos en sus pabellones de judo, boxeo, halterofilia, tenis de mesa, balonmano, taekwondo y karate, y el INEFI reportó además una inversión superior a 73 millones de pesos en 31 canchas de centros educativos del Granero del Sur.
Eso explica que la provincia haya empezado a verse como un mapa donde el deporte escolar se está moviendo con más fuerza que antes.
Por eso esta historia no se queda en una entrega de infraestructura. En San Juan, cada techo nuevo cambia algo más profundo que la postal oficial. Cambia la manera en que un estudiante entra a la cancha, la forma en que un maestro organiza la clase y la ilusión con que un muchacho se amarra los tenis para jugar sin que la lluvia le marque el destino.
FOTO: Prensa INEFI