Quieto en primera. Licey comienza a entender el negocio deportivo
Mientras en el país seguimos hablando de un nuevo Estadio Quisqueya, el Licey entendió algo básico del negocio deportivo moderno: el estadio no es solo donde se juega, es donde se monetiza la experiencia.
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Mover el bullpen detrás de los jardines y convertir ese espacio en asientos VIP, restaurante y bar no es un simple “remozamiento”. Es una decisión de negocio. Más consumo. Más permanencia. Más ingresos por fanático.
En MLB hace años que el estadio dejó de ser únicamente graderías y nueve innings. Hoy es entretenimiento, hospitalidad y experiencia premium. El fanático ya no solo paga por ver el juego; paga por vivirlo.
Y ahí está el verdadero debate en República Dominicana.
Porque mientras no se entienda que el estadio es el principal activo económico del béisbol, cualquier conversaciónsobre modernización se queda corta.
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No basta con construir concreto nuevo. Hay que diseñar un ecosistema que produzca dinero los 365 días del año.
El Licey parece haber leído hacia dónde va la industria. La pregunta ahora es si el resto del sistema también lo entiende.
FOTO: Lidom